Más que una vergüenza: El robo a Jaylen Brown y el Óscar al teatro en la cancha

La temporada de premios de la NBA siempre es un dolor de cabeza, de esos que dejan a más de alguna afición echando chispas. Teniendo tanto talento para escoger, es casi de esperarse que alguien termine sintiéndose estafado. Pero esta temporada en particular, donde vimos números verdaderamente fuera de este mundo por parte de la élite de la liga, hizo que armar las selecciones finales fuera un rompecabezas casi imposible de cuadrar.

Cuando llegó la hora de revelar los equipos All-NBA, con apenas 15 puestos disponibles divididos en tres niveles, el margen de maniobra era mínimo. La cosa es que la forma en que quedaron armados los quintetos armó un revuelo tremendo. El mayor susto, y para muchos un descaro total, fue ver que Jaylen Brown quedó fuera del primer equipo a pesar de todo el ruido de MVP que traía. A principios de la campaña, cualquiera hubiera jurado que los Boston Celtics andaban en un año de transición. Jayson Tatum se perdió un buen tramo del calendario y, sin mejoras reales en la plantilla, la lógica dictaba que el equipo solo estaba haciendo tiempo.

Pero bajo la batuta del coach Joe Mazzulla, los Celtics sorprendieron colándose como el segundo mejor sembrado de la Conferencia Este. ¿El gran responsable? Un Jaylen Brown que se mandó la mejor temporada de su vida. Como la única estrella real disponible en la duela, se echó el equipo al hombro para conseguir 56 victorias. El patojo anduvo eléctrico todo el año, clavando promedios que son topes en su carrera: 28.7 puntos, 6.9 rebotes y 5.1 asistencias. Si a eso le sumás su tremenda versatilidad para defender, era obvio que se perfilaba como candidato serio a MVP gran parte de la temporada.

En las votaciones para el galardón más pesado de la temporada regular, Brown terminó sexto. Se quedó atrás del ganador Shai Gilgeous-Alexander, Nikola Jokić, Victor Wembanyama, Luka Dončić y Cade Cunningham. Sabiendo esto, uno ya podía hacerse la idea de cómo iban a quedar los equipos All-NBA, pero igual el golpe se sintió fuerte en toda la liga cuando soltaron los resultados oficiales. El senador de Connecticut, Chris Murphy, no se aguantó y fue de los primeros en brincar en redes. Dijo que era un robo descarado y que JB tenía que ser primer equipo sin pensarlo dos veces. Ron Harper Jr., jugador de segunda generación, también se metió a Instagram para dejar claro que no se lo podía creer.

Y ya que hablamos del que sí se llevó el MVP a casa, resulta que Shai Gilgeous-Alexander tiene derecho a andar con el ego por los cielos. Es el vigente MVP por dos años seguidos y, al menos por un par de semanas más, el MVP de las Finales. Para rematar, juega para el Thunder, el equipo campeón defensor que dominó la liga con el mejor récord de 64-18. Pero no todo es color de rosa; Shai se ha vuelto el villano número uno de la NBA. Justa o injustamente, se ha ganado la fama de ser un teatrero de primera, de esos que viven buscando que les piten faltas regaladas.

La semana pasada, Tom Haberstroh tiró un reporte bastante profundo en Yahoo Sports! donde dejaba en evidencia que Gilgeous-Alexander se va al suelo mucho más que cualquier otro jugador de su calibre. Solo en los primeros dos juegos de las Finales del Oeste contra los San Antonio Spurs, Shai se había tirado a la duela en el 10.7% de sus tiros de campo sin que le marcaran falta. Y cuando sí le pitaban el contacto, terminaba en el piso el 51.4% de las veces. Pura maña, dirían muchos en la tribuna.

La afición no perdona esas cosas, y una fan de los Spurs llegó preparadísima para echárselo en cara en el Juego 4 del domingo por la noche. Sam Amick, de The Athletic, subió a X el video de una chava que estaba sentada en primera fila con una estatuilla miniatura del Óscar, lista para mostrársela a SGA cada vez que besara el piso. La misma cuenta oficial de The Athletic publicó la foto donde se leía clarito el grabado del trofeo: “MEJOR FLOPPER”.

Por muy chistosa que estuviera la dedicatoria, a Gilgeous-Alexander parece que le resbala por completo. Ya le había dicho a ESPN, después de ganar el Juego 3 en San Antonio, que los gritos de “flopper” de los fans no le quitaban el sueño. Según él, no le suman ni le restan, es parte del juego y lleva rato lidiando con eso sin desconcentrarse de la duela.

Eso sí, los fans de los Spurs solo tuvieron tres cuartos para burlarse de él en ese Juego 4, porque San Antonio les dio un baile y ganaron 103-82, empatando la serie a dos triunfos por bando. Como los Spurs ya llevaban 18 puntos de ventaja al terminar el tercer cuarto, el coach del Thunder, Mark Daigneault, prefirió ver a futuro y lo sentó todo el último periodo. Shai cerró la noche con 19 puntos, tirando un frío 6 de 15 desde la cancha, con siete asistencias y cuatro pérdidas de balón. Las cosas se le están poniendo cuesta arriba al MVP en esta eliminatoria; el mismo Mike Tirico soltó el dato en la transmisión de NBC: Gilgeous-Alexander apenas lleva un 39.2% de efectividad tirando 31 de 79 en lo que va de la serie.