El “largoplacismo”: una filosofía peligrosa para el futuro
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El “largoplacismo”: una filosofía peligrosa para el futuro

El “largoplacismo” ha ganado popularidad en Silicon Valley como una filosofía que aboga por mejorar el futuro a largo plazo. Sin embargo, sus detractores advierten que esta ideología desatiende los problemas actuales relacionados con la tecnología, como el robo de datos y los sesgos de los algoritmos.

El multimillonario Elon Musk y el director ejecutivo de OpenAI Sam Altman han sido voces destacadas en este debate, alertando en una carta abierta sobre el riesgo de extinción de la humanidad debido a la inteligencia artificial (IA). Esta corriente ideológica, que enfoca en el bienestar a largo plazo de la humanidad en lugar de los individuos de hoy, ha encontrado seguidores en el sector tecnológico y entre inversores como Peter Thiel y Marc Andreessen, quienes financian empresas que buscan prolongar la vida humana.

Sin embargo, existen críticos de esta corriente ideológica. Emile Torres, quien en el pasado abrazó el “largoplacismo”, ahora se ha convertido en uno de sus mayores críticos. Señala que esta teoría se basa en los mismos principios que justificaron asesinatos en masa y genocidios en el pasado. Además, advierte que este enfoque utópico del futuro, combinado con una moral utilitarista que justifica cualquier medio por el fin, puede ser peligroso.

Torres propone que los debates sobre la IA se centren en problemas más tangibles, como los derechos de autor, los sesgos cognitivos y la concentración de riqueza en empresas. Sin embargo, este discurso se encuentra en contraposición con la creciente alarma sobre el futuro. Según Torres, hablar sobre la extinción de la humanidad es más emocionante que discutir problemas cotidianos.

Además, el surgimiento del “largoplacismo” está vinculado al transhumanismo, una corriente que aboga por mejorar o aumentar a los seres humanos con tecnología. Sin embargo, detrás de esta filosofía también se encuentra la eugenesia, que busca mejorar la humanidad mediante la selección genética. Aunque el filósofo Nick Bostrom, quien acuñó el término “largoplacismo”, se ha disculpado por haber apoyado la eugenesia en el pasado, esta asociación ha generado críticas hacia esta corriente ideológica.

En conclusión, el “largoplacismo” se ha convertido en una filosofía favorita en Silicon Valley, pero sus detractores advierten sobre los peligros potenciales que conlleva. A medida que los debates sobre la inteligencia artificial continúan, es importante considerar tanto los beneficios como las posibles consecuencias negativas de esta ideología.

Fuentes:
– AFP